miércoles, 11 de abril de 2018

Familia


Título: Familia
Género: Romance
Pareja: TegoMass  [Tegoshi Yuya x Masuda Takahisa], KoyaShige [Koyama Keiichiro x Kato Shigeaki]
Fandom: NEWS
Palabras: 2,588
Tipo: One-shot
Resumen: NEWS son como una familia


Nada que hacer, podría decirse, estaban a la mitad de un descanso entre ensayos de su gira, esta al ser completamente en Arenas no implicaba grandes cambios de una locación a otra como lo sería si incluyeran alguna presentación en domo, pero igual había que hacer pruebas de varias cosas antes de dar el concierto: pruebas de sonido, accesorios, vestuarios, repaso de algunos detalles entre otras cosas.

Normalmente tenían cada uno su propio vestidor, pero esta vez habían decidido usar solo uno (el que originalmente le habían dado a Koyama) para estar todos juntos en su descanso, era un espacio medianamente amplio, contaba con dos sofás de cuero negro, un par de sillas, una pequeña mesa y un tocador donde estaban los teléfonos de Koyama y Shigeaki. Tenía además el perchero donde estaban los vestuarios que Koyama usaría ese día en el concierto.

Tegoshi estaba recostado en uno de los sofás, donde a penas y cabía perfectamente, mientras que los otros tres estaban distribuidos en el resto del vestidor, Masuda y Shigeaki en el otro sofá y Koyama sentado en una de las sillas que estaba cerca de la mesa.

Tegoshi levantó la vista y miró a Koyama, este le sonrió y entendió que Tegoshi quería algo de beber, por lo que le acercó su botella de agua, Shigeaki se rio un poco ante tal acción y fue que decidió romper el silencio.

- ¿Eres su sirviente, su novia o su mandadero, Keii-chan?

- ¿Qué quieres decir?

- Basta que Tegoshi te mire para que ya estés haciendo lo que sea que él te pida

Las risas de Tegoshi se hicieron presentes, junto a una mirada curiosa de Masuda, no era la primera vez que un comentario de ese tipo salía a relucir en el grupo: Keii-chan siempre era muy atento con el más joven del grupo desde que todos tenían memoria.

- Keii-chan no es mi novia. Es mi madre –Respondió después de reírse un poco y tomar agua al pelinegro del grupo. Y esto causó una pequeña carcajada de los demás.

- ¿Tu madre? ¿Soy tu madre? ¿No querrás decir tu padre? –Keii-chan interfirió, algo contrariado.

- No, en lo absoluto. Mamá es quién consciente, o a veces la abuela, pero eres muy joven para ser mi abuela, así que eres mi madre –Tegoshi explicó medio serio, medio en broma.

- En todo caso soy muy joven para ser tu madre.

- Eres mi madre, Keii-chan.

- Eres madre soltera Koyama –Le hizo burla el pelinegro –Y tienes un hijo muy mimado, deberías tener más cuidado en como lo educas.

- ¿De qué hablas, Shige? –Tegoshi lo interrogó haciéndose el ofendido y sorprendido al mismo tiempo, Shige pensó que le reclamaría por lo que dijo de que estaba mimado o pensando que anexaría algo más.

- ¿Eh?

- Si Keii-chan es mi madre, naturalmente tú eres mi padre.

Pasaron unos extraños segundos antes de que tanto Koyama como Masuda estallaran en risas, la cara de Shige pasó de ser una expresión burlona, a una dudosa, confundida a finalmente una medianamente enojada.

- ¿Por qué soy tu padre? ¡No tiene sentido!

- ¿Cómo qué no? ¡Tú me quieres y consientes tanto como Keii-chan! Solo que como buen padre, también me llamas la atención y me regañas. Eso hacen los padres. Eres mi padre ¡Shige-papá!

Masuda no podía contener la risa, de un momento a otro Tegoshi había establecido su familia dentro del grupo, y Koyama quién en un principio tal vez pudo haber estado contrariado por su papel de madre, al ver la reacción de Shige solo se metió más en su papel.

- Ya cariño –Dijo en broma, acercándose a Shige con cuidado –Deja que el pequeño Yuya diga lo que quiera, así lo hemos criado.

- ¡¿Pero qué….?! –Shige se estaba exasperando, pero intentó seguir el juego de Koyama –Pero tu pequeño Yuya se porta mal. Deberíamos castigarlo de vez en cuando.

- Pero ¡míralo! Tan lindo… El corazón se me encoge de pensar en castigarlo…

- ¿Sin soccer una semana?

- No ha hecho nada tan malo…

- No, Yuya no ha hecho nada malo~ -Dijo el aludido hablando en tercera persona conteniéndose la risa, temiendo en parte a que sus “padres” si le quitaran el “permiso” de ir a jugar soccer. No es que fueran a convertirlo en realidad, pero aún en juego si le daba algo de pánico pensar en esa situación.

Masuda solo se reía de la escena que estaban montando sus compañeros de grupo. Permanecer callado era la mejor forma de mantenerse al margen de ser incluido en la rara familia que acababa de ver “nacer”.

Les llamaron para ir dar continuidad a su ensayo del concierto pero antes de que algo más pasara Shige se acordó de que Masuda aún no era parte de la “familia”

- Keii-chan, “amor” –Se le dibujó una sonrisa avergonzada al decirlo, pero quería decirlo en su papel, el contrario le dirigió la mirada mientras que Tegoshi estaba acomodándose los zapatos y Masuda se acomodaba la ropa -¿Y Massu?

El aludido se quedó mirando y todos miraron a Tegoshi, autor principal de la familia, los “padres” se miraron después entre sí, pensando en que Massu no sería más que su hijo mayor o algo así, y de hecho Keii-chan estaba por abrir su boca en respuesta pero Tegoshi se adelantó

- Massu no es de nuestra familia. Es imposible que estemos emparentados.

-¿Qué? –Dijeron los tres.

- Massu no es de la familia –Sentenció Tegoshi, y de alguna manera se sintió como si hubiese sido una especie de “ataque”, Masuda, quién en un principio no parecía tener interés en formar parte de su juego se sintió realmente mal por ser excluido del pequeño juego de Tegoshi.

Y lo cierto es que el concierto no fue mucho mejor. Que si Massu estuvo animado, al igual que los otros tres, de alguna manera no se sentía tan cómodo ¿Por qué le molestaba tanto? ¡Era un estúpido juego! Algo que Tegoshi había dicho sin intensión (o quizás sí), pero que no tenía mayor importancia. Tampoco es que quisiera ser  “hermano mayor” de Tegoshi, cosa de la que estaba seguro que le tocaba ser en la “familia”, pero no le cuadraba por qué Tegoshi había sido tan tajante en la idea de no incluirlo.

El concierto acabó. Y aún les quedaba el día siguiente con dos conciertos para dar por terminados los shows en esa ciudad… Era hora de la cena, y ya que previo a la extraña conversación familiar habían acordado comer juntos, se reunieron en el comedor del hotel donde se hospedaban.

- Cena familiar –Canturreó Tegoshi al paso en que se dirigían juntos al comedor, cosa que causó que todos recordaran el asunto que los entretuvo antes de dar el concierto.

- Koya-mamá y Shige papá van a dejar que Yuya coma lo que quiera ¿No? –Dijo el rubio con tono de burla.

- No sabía que nuestro hijo tenía cinco años… juraría que tenía 30 –Dijo Shige.

- ¡Es imposible que tenga 30 años! ¡Eres mi padre Shige! ¡Es imposible que tú tengas 30 años y yo, que soy tu hijo, también tenga esa edad! Aunque tampoco tengo 5 años.

- En ese caso deja de comportarte como niño, Tegoshi.

- ¡Mamá! ¡Shige-papa me llamó Tegoshi! –Dijo en tono de berrinche el más joven del grupo.

- ¡¿Y qué no es ese tu nombre?! –Se quejó Shige medio enojada, medio en broma.

- Soy Yuya. ¡Tú mismo me has dicho que escogiste mi nombre cuando nací! –Explicó con suavidad el dueño de la voz de berrinche.

Masuda iba en silencio, no tenía ya ninguna intención de intervenir, y aunque a Koyama le hubiese gustado la interacción de “su hijo mayor” dentro de su pequeño juego, decidió no decir nada, porque sabía que quizás eso ocasionaría otro berrinche de su rubio gritón.

La plática entre Shige y Tegoshi se extendió un poco más de tiempo, debatiendo ambos en que si uno debía dejar de ser tan infantil y el otro en que “papá” lo estaba regañando demasiado, siendo que así llegaron al fin al comedor donde cenarían, el pelinegro y castaño se fueron a ver que había para comer y las bebidas, dejando a los chicos de cabello exótico en la mesa donde se sentarían.

- ¿Estás nervioso, Massu? –Preguntó al fin el rubio cuando estaba contemplando a los otros dos que estaban decidiendo el sabor de sus bebidas para los cuatro al otro lado del comedor.

- ¿Nervioso?

- Pienso que es lo normal, pero tranquilo. Son buenas personas.

Quizás Tegoshi se estaba volviendo loco, o quizás estaba bebido, no tenía mucho sentido para Masuda su conversación, de hecho, no entendía a Tegoshi en muchas cosas, pero ese día estaba un poco más raro de lo normal.

La comida estaba servida, gracias a que era un buffet cada quién había podido escoger lo que quería comer esa noche y aun así pasar un agradable tiempo juntos, platicando acerca del concierto de ese día, el MC que había hecho, el cómo Yuya había olvidado la letra de una canción y cómo Shige le había reclamado por no conocer sus propias canciones, pero obteniendo una llamada de atención de que él también había olvidado algo: parte de la coreografía de otra canción.

- Mamá, papá… Tengo que decirles algo importante.

Masuda se sintió incómodo, volvían a estar jugando y el sentimiento de sentirse de “sobra” no hizo más que hacerse más latente.

- ¿Qué sucede, Yuya-chan? –Preguntó Keii-chan, al parecer, no le costaba trabajo entrar en su papel.

- Esto… no es fácil de decir pero…

De alguna manera los “padres” se preocuparon, se miraron entre sí, y por momentos se sintieron de verdad los padres de Tegoshi, este se veía algo tímido, cosa rara en él sin que ellos mismos lo provocaran.

- Verán… Estoy saliendo con alguien.

La reacción de los tres no fue otra más que de total asombro, pero de alguna manera eso hizo que Masuda se sintiera mucho más incómodo, incluso si esa situación fuera un juego de sus compañeros de grupo, no le parecía que debía estar en algo “tan personal”.

- ¿Estás saliendo con alguien, Yuya-chan?  ¿Desde cuándo? ¿Con quién? –Preguntó entre curioso y preocupado el mayor de los cuatro.

- Si ¿Quién? ¿Quién está saliendo con mi niño? –Shige se metió en su papel también –Eres muy joven como para andar en esas cosas, Yuya…

- ¡Es una buena persona! De verdad, no hay mejor persona en este mundo, de verdad que soy afortunado de estar con…

- ¿QUIÉN? –Preguntaron con exaltación los dos “padres”.

Tegoshi se mantuvo en silencio por unos minutos, una de sus manos, que permanecía debajo de la mesa y fuera de la vista de sus “padres”, fue a buscar la mano de Masuda, quién se tensó tan pronto sintió el tacto ajeno.

- Mamá, papá… Mi novio es Massu.

Nadie se pudo reír. Pero Masuda se puso rojo, sus mejillas casi se pusieron del color de su cabello, Shige y Koyama no cabían en su asombro, Yuya había guiado la unión de la mano de su “novio” con la propia sobre la mesa y mantenía una mirada tranquila, aunque una sonrisa de satisfacción en su rostro.

- Supongo que sí es Massu… No puedo oponerme –Terminó por decir Shige –Massu es la única persona en la que confiaría a mi loco hijo.

- Ciertamente, no puedo decir que no estoy sorprendido pero, tampoco podría decirte que está mal o que lo dejes. Massu es una buena persona para ti, Yuya.

- ¿Entonces está bien que Massu sea mi novio?

- Tienen nuestra bendición –Dijo Keii-chan medio en broma, medio serio.

- ¡Genial! ¡¿No te parece muy bueno esto, Massu!?

- Eh… sí, claro… Tegoshi.

- Ah ¡Mamá! ¡Massu me está llamando “Tegoshi”!

- ¿Y cómo se supone que él te llama? –Preguntó por casualidad “mamá”.

- “Mi rubio precioso”, “Amor”… “Conejito”, “Mi Ángel”… -Yuya empezaba a enlistar un montón de típicos (y no tan típicos) apodos de pareja.

- Massu, más te vale no llamar “conejito” a mi hijo en mi presencia –Hizo burla Shige al pelirrojo, provocando la risa de los cuatro al mismo tiempo.

Para cuando fue hora de dejar el comedor e ir a dormir, estaban todos de buen humor, habían dejado su juego familiar de lado y había conversado normalmente, burlándose un poco de lo que habían visto en televisión o de cualquier cosa que viesen. Estaban de buen humor. Pero muy cansados.

Normalmente, y desde hacía unos 4 o 6 años ya cada uno tenía su habitación de hotel, sin embargo debido a un error de la recepción solo tenían dos habitaciones disponibles para los 4, cosa que los hizo recordar esos años en los que se quedaban en habitaciones por binas o incluso tercias, cuando eran más en el grupo.

- Mamá, papá, no hagan cosas raras en el hotel –Tegoshi se despedía de ellos mientras se iba a la habitación que él había escogido.

- Tú tampoco las hagas con tu noviecito… -Respondió Shige con diversión Masuda –Tengo  un ojo sobre ti –Dijo Shige a modo de advertencia.

Masuda al llegar al habitación que compartiría con el rubio tomó un respiro y miró fijamente al rubio, exigía con la mirada una explicación pero para Yuya eso no parecía tener importancia alguna, ya que fue directo al baño y posteriormente a ponerse cómo para dormir, el pelirrojo esperó un momento más pero terminó por ir a su propia cama para hacer lo propio.

- Massu~ -Al fin decidió hablar Yuya.

- ¿Qué sucede?

- ¿No vas a dormir conmigo? Papá y mamá saben que salimos juntos… No tiene nada de malo

- ¿Sigues con eso?

- ¿Qué quieres decir?

- Tú juego, Koyama y Shige como tus padres, yo como… tu novio. ¿Qué fijación traes con eso?

- Eh… ¿No te gusta? ¿Habrías preferido ser mi hermano? No pensé que el incesto te pareciera bien…

Masuda le dirigió una mirada de exasperación, cada uno estaban en sus camas, separadas solo por un pequeño pasillo del ancho de un buró de noche que estaba entre estas, quedaron en silencio por un momento, Masuda no sabía realmente que contestar.

- Ven acá. –Finalmente decidió pronunciar esas palabras.

Tegoshi se fue a acomodar a la cama de Masuda, con una sonrisa en el rostro.

- No pensé que les iríamos a decir de esta manera que estábamos saliendo, Yuya… Lo hiciste ver como un juego. No me gusta. Vamos en serio ¿No?

- Lo sé. Pero por algo se empieza ¿No?

Masuda suspiró abrazando al rubio, besando su frente con suavidad, adoraba al chico pero muchas veces no entendía como la mente de este funcionaba, cosa curiosa es que esa es una de las cosas que más amaba de él, si es que era honesto consigo mismo.

- Tu padre me va a reprender si sabe que…

- Shhh, no importa. Ya estoy grande~.

Se durmieron pronto, con una gran sonrisa en el rostro, estaban cansados y de alguna manera, Masuda estaba feliz de no pertenecer a la familia ficticia de Yuya, porque estaba seguro de que fuera juego o no, él pertenecía a Yuya… y de que el rubio era completamente de él, además de que estaba contento de que ya no tendría que disimular cuando abrazaba a su novio frente a sus compañeros, ahora podían recurrir a su “juego” y quizás, en un futuro próximo decirlo sin pena.


viernes, 29 de septiembre de 2017

Cristal [2/2]



Título: Cristal
Género: AU
Pareja: TegoShige  [Tegoshi Yuya x Kato Shigeaki]
Fandom: NEWS
Palabras: 3,800
Tipo: Two-shot
Capítulo: 2/2
Resumen: Yuya es ágil, eficiente, tiene carisma y ha ganado experiencia… En un empleo que no le gusta el todo ¿Así estará cerca de cumplir su verdadero sueño?


Yuya cantó dos veces. La primera que fue la que complació por completo al letrista, y la segunda para que quedase grabado realmente un demo de la canción para que Domoto Koichi la escuchase y pudiese guiarse para cantarla en una próxima reunión.

Al finalizar la jornada, Shigeaki se acercó de manera personal al rubio y le estrechó la mano, no sonreía pero se veía a gusto, y aunque su voz se dirigió a todos en el estudio de grabación, la mirada y sensación fueron exclusivos para Yuya en el momento en que sus palabras fueron emitidas: “Nos vemos pronto”.

***

Sakurai se vio en un pequeño problema, dadas las circunstancias no podría despedir a Yuya, no cuando Kato Shigeaki había mostrado afinidad e interés tan marcado en el ahora rubio, pues no fue solo para una canción para la cual Shigeaki solicitó que Tegoshi cantara, sino también para las dos canciones que escribió para dar acompañamiento al sencillo de Domoto Koichi.

Esto resultó en que todas las canciones que originalmente solo iban a ser interpretadas por Domoto Koichi, fueran primero de Tegoshi, quién tras haber estado presente en el proceso de redacción, revisión y  composición de cada una, simplemente como parte de su trabajo, y también por su admiración al trabajo del letrista, pudo entender mejor la intensión y concepto de cada una.

Para la realización de la melodía, se contaron con las participaciones de dos compositores que habían trabajado tanto con el letrista como la disquera previamente en tiempos diferentes, y lo curioso fue que al estar ellos durante la grabación final, se sorprendieron del alcance que logró Domoto Koichi, pues, a pesar de conocerlo, pensaron que había alcanzado otra manera de cantar, tal vez no exactamente una mejoría, pero si con un estilo ligeramente diferente.

Nadie más que el equipo de grabación inicial supo que fue el asistente rubio quién consiguió expresar de primera vez, los sentimientos del letrista al hacer la canción.

***

El presentimiento de que no lo iban a despedir estaba desde que logró cantar, pero para Yuya era importante que después del 15 de noviembre, fecha en que el sencillo salía a la venta, tener una plática con su jefe, la cual tuvo lugar… Para confirmar su despido. Lo tomó por sorpresa, pero no tuvo argumento contra lo que le tocaba, cierto era que le habían avisado con antelación.

Para el día 16 de noviembre, solo se presentó para instruir en lo básico al nuevo asistente de Sakurai, un chico poco más joven que él, algo tímido pero se veía con capacidad, su nombre era Ryosuke Yamada, y estaba seguro que de haberse conocido en otra circunstancia diferente a la un remplazo de asistente se habrían llevado muy bien.

Cuando le comunicó esto a Koyama, este no podía creerlo, ya que juraba que lograría conservar su empleo pese a la advertencia de “ese tipo”, forma en que había optado por llamar al exjefe de Tegoshi.

- ¿Y qué harás ahora?
- ¿Qué haré? Buscar otro empleo, supongo, podré vivir un par de semanas pero no he ahorrado tanto.
- ¿Y qué tipo de empleo buscarás? ¿Nuevamente asistente?
- No tengo experiencia de otra cosa ¿Sabes? Creo que haber conocido a Kato-sensei fue lo mejor que me pudo pasar en ese lugar pero creo que desde el inicio estaba destinado a no cumplir mi sueño.
- Sonaste tan negativo…
- Es la verdad.
- Intenta darte otra oportunidad.
- No sé cómo ni dónde. Estoy algo viejo para presentarme en una empresa de ídolos y conseguir el apoyo de otra disquera sabes que es casi imposible.
- ¿Y tus grabaciones de las canciones de Domoto Koichi-san?
- Se las quedó la empresa.

Realmente Yuya estaba deprimido, y no era para menos, sentía que había perdido su oportunidad de conseguir un debut ¿Por qué rayos se había metido a intentar grabar algo esa vez? De haber sido más paciente, quizás hubiese logrado algo con Kato Shigeaki.

Es cierto, ya no iba a ver más a Kato Shigeaki… Su último encuentro ya había tenido lugar y no pudo despedirse apropiadamente de él, aunque no es como si de verdad tuviese algo que decirle, ni tampoco habían hecho algo más que lo laboral, podría decirse que no eran ni siquiera amigos, pero aun así, para Yuya estaba la sensación de que había una especie de conexión entre ambos más allá de lo laboral.

***

Temporalmente y como apoyo, Keiichiro empleó a Yuya como mesero en su restaurante, no necesitaba realmente uno, ya que no tenía un establecimiento tan grande como para necesitar algún mesero, pero la ayuda que le brindaba se agradecía y al final del día entre propinas y el simbólico sueldo que Keiichiro podía darle, estaba medianamente estable.

De cualquier manera, necesitaba un empleo real, no podía depender de Keiichiro y su buena fe, por lo que en el horario en que el restaurante permanecía cerrado, Yuya buscaba empleo en diversos lugares, intentando primeramente de asistente en varios ámbitos, pues a fin de cuentas el trabajo se parecía en cuanto a papeleos y pequeñas acciones.

No tuvo mucha suerte, y su cabello rubio le quitaba formalidad, por lo que tanto en el banco, el centro comercial, una agencia de viajes y también en una empresa de bienes raíces le rechazaron casi de inmediato al verlo, pese a su gran interés de un inicio vía telefónica, al saber que contaba con la experiencia de ser asistente del gran manager de Sakurai Sho.

“No me puedo rendir, no puedo quedarme así”. Era el único pensamiento que lo hacía reaccionar y no dejarse abatir. Y antes de que tuviese tiempo, ya se notaban demasiados adornos navideños en la calle. El doceavo mes del año, según su contrato, Kato Shigeaki debía haber terminado ya su canción para la unidad temporal de Sakamoto y Nagano, pero por alguna razón no había ningún tipo de anuncio en la calle. Ni en televisión. Sakamoto y Nagano no iban a sacar nada para ese mes, era claro, ya no quedaba tiempo para la producción y publicidad pero ¿Por qué?

***

- Si me permite opinar, Kato-sensei, creo que las voces de Nagano-san y Sakamoto-san pueden interpretar la canción correctamente, se siente el romance en la canción ¿No lo cree? –En un pobre intento de mediar la situación, Sakurai se dirigía al letrista tras haber interrumpido por novena vez en el día la grabación.

- No es solo romance la canción.

- Pero…

- ¿Tanto les cuesta a los artistas a su cargo comprender una canción? ¡No es solo romance! La canción está hablando de la traición de una mujer a su pareja porque se ha enamorado de otra persona, se trata de culpa, de un amor intenso, de un engaño y al mismo tiempo una promesa de amor entre la nueva pareja ¡No logran transmitirme nada! ¡Parece que solo leen la letra! ¡No la cantan! ¡No la sienten! ¡No la ENTIENDEN!

Kato estaba demasiado enfadado, ninguna grabación le quedaba, y si no fuera porque en el contrato se mencionaba que el letrista debía dar el visto bueno a la grabación de cada canción, hacía mucho que el equipo habría hasta grabado el vídeo musical.

Cierto era que tratar con el letrista había sido más complicado desde que este regresó para el trabajo con el dúo, al percatarse de que el eficaz y rubio asistente ya no estaba con Sakurai, nada se había complicado tanto como la grabación. Y no era que se llevasen mal, simplemente a Kato-sensei le fastidiaba demasiado que no lograsen captar la esencia de sus canciones. Y más de una vez mencionó que tal vez “Tegoshi-san” lo podría haber hecho bien.

El ambiente en la disquera era demasiado tenso, pero no se podía hacer mucho, romper con el contrato podría significar una demanda o de menos una multa económica que realmente era innecesaria pagar. Solo debían poder coordinarse.

Sakurai, se estaba arrepintiendo de haber despedido a Tegoshi con cada proceso de interrupción a la producción de la canción. Lo malo es que realmente, seguían con la primera canción. El sencillo se tendría que posponer quizás hasta febrero. Así como el de Kanon quizás para mayo.

Y eso de todas maneras modificaría el contrato inicial.

***

La vida de mesero tenía pese a todo, muy ocupado a Yuya, puede que el restaurante de su amigo no fuese el más grande ni popular, pero siempre tenía clientela, por lo que sus espacios para descansar o distraerse platicando con el mayor no eran muchos.

Pero era interesante, conocía a muchas personas a diario, estudiantes, trabajadores de oficinas cercanas, algunas familias, maestros de los institutos cercanos, algunos miembros de la estación de policía que se encontraba a dos cuadras y básicamente cualquier persona que se dejara atrapar por el olor al ramen del lugar.

- ¡Buenas tardes! ¡Bienvenido! ¡Tome asiento por favor en un momento lo atiendo! –Era lo que Yuya coreaba cada que sonaba la campanilla de la puerta. Pero en una ocasión, dos días antes de navidad, se le cayó la charola en la que solía llevar los platos de ramen, que ya iba vacía por suerte. Sakurai y Kato Shigeaki eran quiénes habían entrado, seguidos de la dupla que debía haber sacado su sencillo.

Tegoshi ignoró por completo la presencia de su exjefe, se centró sin querer en el letrista, en su abrigo azul que le cubría hasta las rodillas, su rostro ligeramente enrojecido por el frío de la tarde de invierno, pero más que otra cosa, su expresión que denotaba una mezcla se alegría y alivio de verlo. Cruzaron una mirada rápida, pero tan pronto esto pasó la dupla de cantantes que los acompañaba, tomó por los hombros al manager y al letrista, haciéndolos tomar asiento, para que segundos después Yuya se acercara dejarles un menú con los tipos de ramen que servían, pero sin ver directamente a ninguno, ya ni siquiera a su letrista.

Se alejó tan pronto como pudo a comunicarle la llegada de esas cuatro personas a su jefe y amigo, Keiichiro, quién entendió la situación, saliendo después él mismo a tomar las órdenes de los recién llegados.

Y fue así como alcanzó a escuchar lo que estos comentaban.

- ¿Qué hace Tegoshi-san aquí, Sakurai-san? Usted me dijo que había conseguido un mejor trabajo… pero no me parece que este sea un lugar para él ¿No le parece?

- Creo que eso no le incumbe demasiado, Kato-sensei… Yuya no estaba involucrado directamente con el contrato ni proceso de producción, aunque me sorprende tanto como a usted verlo por aquí.

- Yo quiero… -El letrista interrumpió su comentario al ver a Koyama presentarse con una cálida sonrisa a tomar su orden, cosa que fue hecha, era un ambiente algo incómodo, se notaba la inquietud del joven letrista, que se esforzaba de manera discreta para buscar al rubio con la mirada, pero desgraciadamente, no lo volvieron a ver, porque quién los atendió hasta irse, fue el amable Koyama.

***

Shigeaki tenía que regresar, necesitaba hacerlo, aunque realmente no tenía nada que decirle a Yuya de manera especial, simplemente quería una explicación ¿Qué hacía ahí? ¿Por qué dejó el empleo como asistente? ¿Por qué no lo había atendido en esa ocasión? Necesitaba verlo, contactarlo, volver a escucharlo. Aún si no fuese cantando.

La primera vez que volvió al lugar, estaba cerrado y en la segunda solo estaba Koyama. Pensó entonces que solo fue una coincidencia, y si no fuera porque realmente lo tuvo frente a él, comenzaría a pensar que fue un sueño. Pero, siguiendo el dicho de “la tercera es la vencida”, se presentó una vez más en el local, aunque ya a una hora poco común, ya casi a la hora de cerrar en un jueves por la noche.

- ¡Buenas noches! ¡Ya casi cerramos, pero tome asiento! ¡Nuestro ramen para la cena es una opción…! – La voz se le cortó a Yuya, estaba parado ahí el letrista con una expresión de alivio y cierto éxito de poder verlo de nuevo.

No había nadie más, hablando de clientes, así que Shigeaki decidió tomar asiento en la mesa que parecía más cercana a la cocina.

- Deme la especialidad de la casa, Tegoshi-san.

Yuya asintió sin decir nada más, pero esta vez, Koyama se rehusó a salir, animando al menor a que este lo atendiese “¡No es como si fuese un ex o una mala persona! La vez pasada lo hice porque venía Sakurai, pero ahora es tu adorado letrista, no tengo razón de intervenir, Tegonyan!”, mencionó Koyama, dándole una palmada en la espalda antes de que tomase el tazón del ramen que le llevaría al letrista.

Se lo llevó y entregó con cuidado, y se iba retirando, cuando el letrista con una seña le pidió que se quedara, y al no poder encontrar excusa, se quedó parado junto a la mesa. Shigeaki señaló con la mirada la silla frente a él y así el rubio tomó asiento.

Pasaron cerca de dos minutos muy incómodos para Tegoshi, ya que no tenía idea de que sentir, ni qué pensar, no sabía realmente la intensión del letrista de ir a verle, pero después de que el comensal que había pedido el ramen lo probase, sacó del abrigo negro que vestía una hoja doblada de papel, dejándola en la mesa y empujándola con los dedos.

- Demuestra que tengo razón, Tegoshi-san.

Yuya tomó la hoja y la leyó con detenimiento, era la letra de una canción, naturalmente, desanimó un poco esto al rubio, pero no supo de inicio por qué, pensó que sería… Otro tipo de escrito. Miró al mayor y este sacó ahora un par de audífonos conectados a un teléfono celular, con un ligero movimiento los dejó sobre la mesa, repitiendo la acción de la hoja de papel.

- Por favor.

Complementó, y fue así como el mesero se colocó los audífonos, escuchando una melodía calmada, pero que le daba la sensación de prohibición, algo de melancolía, pero al final, de dulzura, observó la letra de la canción y obtuvo una mirada alentadora del contrario.

Se levantó, se quitó los audífonos, puso nuevamente la melodía, tomó la hoja de papel, colocándola a la altura de su rostro, leyó rápida y mentalmente los primeros versos, y tras un par de segundos entonó como mejor le pareció la canción.

Y por primera, pero no  última vez en la noche. El letrista sonrió.

***

Kato se quedó hasta que logró que Yuya cantase todas las canciones que había escrito para el dúo. Estaba feliz, no solo de haber conseguido grabaciones de la voz de Yuya con la interpretación que quería para sus canciones, sino también porque a medida que la noche avanzaba lograba mayor afinidad con el chico.

No era cualquiera, y a penas y dieron cuenta de cómo Koyama pasaba a apagar las luces de la cocina, dejando a Tegoshi una nota en la caja que le pedía que cerrase cuando terminara su reunión, pero dándole libertad de explayarse lo que necesitara.

- Gracias, Tegoshi-san, de verdad, con esto creo que al fin podremos sacar el sencillo, quizás para finales de febrero…
- No ha sido nada, me halaga que me haya venido a buscar para esto, Kato-sensei.
- No me llames así, estoy seguro de que no soy muy mayor a ti.
- De hecho…

Shigeaki levantó una de sus cejas extrañado. Y posteriormente, Tegoshi le dijo que su cumpleaños  había sido hacía poco más de un mes, el 11 de noviembre, que había cumplido los treinta años, lo cual le hacía menor que el letrista por solo 4 meses, exactamente.

- De haber sabido le hubiese preparado un regalo… -Comentó con ligereza el letrista.
- No tiene qué, no es la gran cosa, no recibo muchos regalos de cumpleaños – Restó importancia el menor con un ademán de sus manos.
- Pero siento que estoy en deuda usted… Déjeme hacerle un regalo ¿Sí?
- Si me dejase de tratar tan formalmente, sería suficiente.
- Digo lo mismo, Tegoshi-san.
- “Yuya”. Está bien si me llama “Yuya”.
- Llámame “Shige”, Yuya. –Dijo al fin tras unos momentos –Pero igual te haré un regalo.

***

El letrista no volvió al local hasta una semana después, y volviéndose una costumbre, iba cada jueves al restaurante, empezando primero solo por informarle los avances de la producción al joven mesero, y después simplemente porque le había gustado el ramen que preparaban ahí… Y la compañía del rubio.

- ¿Por qué trabajas aquí, Yuya? No me malentiendas, eres un mesero genial, pero, no es tu mayor talento, ¿Lo sabes, verdad? He trabajado con muchos cantantes, ídolos y bandas… Eres por mucho uno de los mejores intérpretes de mis canciones ¿Tienes idea de tu potencial musical? ¿Por qué eras asistente? ¡Eres mucho más que eso en una disquera! ¡Yo lo puedo ver! Y más aún ¡Tú lo debes de saber!

El reclamo de Shige, en parte le divirtió a Yuya, quién a mitad de su discurso había empezado a reírse discretamente al ver las expresiones tan marcadas en el rostro del mayor, se veían un poco dramatizadas al momento en que las hebras negras del cabello de este se movían tapando un poco sus ojos a momentos, pero al final volvía la exasperación del letrista.

- No tengo el talento suficiente, Sakurai-san siempre dijo que necesitaba más que mi voz para triunfar en la música.
- Comienzo a dudar de las capacidades de Sakurai-san como manager ¿Sabes?
- Es una buena persona, tiene gran visión, pero me supongo que no soy suficiente. Trabajaba en la disquera con la idea de que me podrían dar una oportunidad… De hecho, me despidieron por hacer uso personal de un estudio de grabación.
- ¿Qué?
- Tres veces. Bueno fueron seis veces creo, pero en tres ocasiones no me atraparon. La última vez fue cuando nos conocimos, en la primera reunión. Ese día se me dijo que trabajaría solo hasta la salida del sencillo de Domoto-san.

Shigeaki no sabía si reírse o no, pero al final sonrió como pocas veces lo hacía.

- Ya sé que te daré de regalo, Yuya.

***

Era el último jueves correspondiente marzo y el pelinegro letrista no llegaba al restaurante, esto comenzaba a preocupar al rubio, pero cuando fue hora de finalizar la jornada de trabajo, el amable dueño del restaurante, le encargó como siempre apagar luces y cerrar, diciéndole que seguramente su “novio” tendría una buena razón para llegar tarde.

- No es mi novio, Keii-chan, es mi amigo como tú.
- Yo no quiero ser un amigo como él. Él te mira como si fueras la cosa más brillante del universo.
- Mentiroso.
- Me tengo que ir. Me llamas al rato para confirmar que ya te pidió matrimonio.
- ¿Puedes callarte e irte de una buena vez, Koyama? –Tegoshi le aventó una servilleta hecha bola mientras este corría fuera del establecimiento.

Pero justo cuando Koyama desapareció apresuradamente, Kato llegó con una expresión agitada, no solía correr, el menor lo sabía por las conversaciones que había tenido con este en sus jueves pasados.

- ¿Sucedió algo, Shige?

Este le entregó un folder negro, sin decir nada, recuperando el aliento tanto como podía. Mientras que el rubio tomó el folder llevándose una gran sorpresa dentro de este.

- ¿Shige?
- Yo mismo lo revisé. Solo tienes que firmarlo.

Esa no era la forma en la que le hubiese gustado discutir su debut, siempre imaginó la discusión de términos, regalías, porcentajes, el uso de su imagen y su voz, los compositores y letristas que colaborarían con él, pero terminó por colocar su firma en las hojas correspondientes, la vida de Yuya había cambiado, no desde ese momento si no desde que Shigeaki lo vio por primera vez, solo que al fin se materializaba su meta.

***

Una voz muy animada, promocionaba con ahínco una canción, el debut inesperado de un artista rubio con la voz más potente que el locutor había escuchado. Masuda Takahisa tenía la labor de llevar una radio que siempre colocaba antes que nadie las mejores canciones, de hecho las canciones que tenían el honor de ser transmitidas en su programa eran pocas, y más si eran de un debut.

“La canción que acabamos de escuchar se llama “Cristal”, Kato Shigeaki, nuestro gran letrista dio nombre y forma a los versos entonados, como siempre sorprendiéndonos con un nuevo concepto, la melodía por otra parte corrió a cargo del mismo cantante ¡Tegoshi Yuya! ¿No es una maravilla? ¿Dónde había permanecido tanto talento escondido? ¡Menos mal que nuestro letrista lo encontró! ¿Sabían que esta es la primera canción debut que en toda su vida ha escrito Kato-sensei? ¡Tegoshi Yuya tiene ese honor! Sabemos que le irá muy bien en ventas ¡Por favor apoye a este nuevo artista con su sencillo “Cristal”, próximamente a la venta el 23 de mayo!” Vociferó la radio.

- Ese locutor es muy energético ¿No lo crees, Shige? –comentó Yuya recostado en la cama del mayor, había sido un día muy atareado para ambos, se habían presentado a más de una conferencia de prensa y habían dado un par de entrevistas, unas en conjunto, otras por separado.
- Es su trabajo, Yuya –Respondió el aludido acostándose también en la cama.
- Igual me ha gustado la presentación que hizo, si dan ganas de comprar mi canción.
- Tu voz por si sola haría que cualquiera comprase un CD. Yo soy un ejemplo. Aunque en mi caso me enamoré de tu voz al grado de quererte para mí y no solo un CD.

Ese comentario tomó por sorpresa a Yuya, el letrista pese a ser el autor de mil canciones románticas, no solía expresarse así.

- Pensé que había sido mi cabello rubio –Dijo con cierta gracia, queriendo disimular su sorpresa inicial.
- Me gustabas más con el cabello castaño –Respondió burlón el mayor.
- ¿¡QUÉ?! –Esa era otra confesión que no esperaba– ¿¡Hablas en serio?! En ese caso debo regresar a ese color ya… Debo ir con mi estilista, ¿Has visto mi celular?
- No seas tonto, me gustaste con el cabello castaño. Pero me enamoraste por tu voz, me hechizaste en cada cita de los jueves en ese restaurante, por la facilidad con la que puedes interpretar lo que escribo, Yuya, me da igual el color de tu cabello o estilo que tengas, me gustas tú y punto. ¿Entiendes?

La pequeña sonrisa de victoria y satisfacción de Yuya se unió en un momento a los sorprendidos labios del mayor, callándolo en un beso suave, de alguna manera no fue sorpresa saber que se gustaban o más aún empezar a salir.

“Cristal” fue la clave, total ¿Qué puede ser mejor que la persona que amas cante tus propios sentimientos con una voz casi celestial, entendiéndolos a la perfección? Según Shige, nada.